Volví de mis mini-vacaciones en Uruguay, amo ese lugar, muelle, río, calles en las cuales te podés sentar a escuchar el silencio que no pasa ningún auto (esporádicamente, claro), un lugar en el cual te entretenés pescando, o simplemente sentada en el muelle mirando al horizonte y pensar, pensar, pensar.
Éso es lo que hice, básicamente, y lo que me llena de felicidad es que no pensé CASI nada en él, me pone muy contenta por mí misma, siento que es una pequeña meta que cumplí, que me ayuda a vencer el objetivo final, de una vez por todas.
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