Después de cuatro meses volví a verlo, sentirlo, olerlo, escuchar su voz. Fue raro, es complicado de explicar, apenas me percaté de su presencia me decidí a no mirarlo; Fue como un acto reflejo, no lo miré ni UNA sola vez, y me siento bien de haberlo logrado. Lo eliminé de todos los lugares posibles, ya no queda nada "físico" de él en mí, pero su recuerdo me sigue atormentando con frecuencia.Hace poco ví en la tele una nota que decía: "Una pena de amor, duele." Dicen que el cerebro activa una parte de las neuronas cuando se sufre una pena de amor, y que las mismas causan un dolor físico en la persona. Es decir que, literalmente, sufrir por amor, DUELE. "Espero que ahora todos lo entiendan, porque cuando yo les decía que eso era EXACTAMENTE lo que sentía, nadie me creyó."
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